León XIV defiende ante el Congreso la vida “desde la concepción hasta su ocaso natural”
“¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?”. El Papa Leon XIV ante diputados y senadores reunidos en el Congreso de los Diputados en Madrid recorrió los principios no negociables de Benedicto XVI y resaltó la herencia intelectual española. “Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?”. Situó la protección de la vida humana en el centro de su mensaje, afirmando que toda persona debe ser reconocida y protegida desde su concepción hasta el final natural de su existencia.
El Pontífice planteó una reflexión dirigida a los legisladores sobre los valores que inspiran las leyes y el modelo de sociedad que estas promueven. En ese contexto, advirtió que una comunidad difícilmente puede considerarse plenamente justa si desatiende a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, como los niños por nacer, los ancianos, los enfermos o las personas dependientes. El Papa ha calificado esa defensa como “meta de civilización”, no como “cuestión parcial” ni “interés confesional”.
A lo largo de su discurso, León XIV recuperó conceptos vinculados a la tradición del pensamiento social cristiano, especialmente aquellos relacionados con la dignidad humana, la ley natural y la responsabilidad de los poderes públicos de proteger derechos que, según sostuvo, existen con anterioridad a cualquier reconocimiento estatal.
El Papa destacó que la dignidad de la persona no depende de consensos circunstanciales ni de mayorías políticas, sino que constituye un valor inherente a todo ser humano. Desde esa perspectiva, señaló que la misión de los legisladores consiste en garantizar el respeto de aquellos bienes fundamentales que ninguna mayoría debería vulnerar.
La intervención también abordó otros temas como la familia, la libertad religiosa, la educación, la inmigración y los desafíos planteados por el desarrollo tecnológico y la biomedicina. En relación con estos últimos, advirtió sobre la necesidad de evaluar permanentemente el impacto de las innovaciones científicas y técnicas a la luz del respeto por la persona humana.
Asimismo, León XIV dedicó parte de su exposición a resaltar la contribución de España a la tradición intelectual occidental. Recordó figuras como Cervantes, santa Teresa de Ávila y los representantes de la Escuela de Salamanca, destacando especialmente la influencia de fray Francisco de Vitoria en el desarrollo del derecho internacional y la defensa de la dignidad humana.
Al referirse específicamente a la protección de la vida, el Pontífice sostuvo que se trata de una auténtica “meta de civilización” y no de una cuestión limitada al ámbito religioso. En su opinión, cuando la sociedad deja de reconocer el valor fundamental de toda vida humana, los más débiles son quienes sufren las primeras consecuencias y el orden jurídico pierde parte de su sentido más profundo.
El discurso concluyó con una invocación por la paz, la concordia entre las familias y la serenidad de las conciencias. Tras sus palabras, los presentes respondieron con una prolongada ovación que se extendió durante siete minutos, en una escena poco habitual dentro de la vida parlamentaria española.
[ Fuente : Infocatolica]