¡JUGATE POR LA VIDA!
Con un mensaje esperanzador:
  
Lunes, 30/10/2017
Carta del Cardenal Poli, Arzobispo de Buenos Aires, a todos los hermanos presentes en la Marcha por la Vida en el pasado 27 de septiembre de 2017.

Queridos hermanos presentes en la Marcha por la vida:

Con este mensaje, los obispos de la Iglesia Católica en Buenos Aires nos hacemos también presentes y solidarios en el sagrado y noble ideal que los ha convocado: la defensa de la vida en todos sus términos, cuidando con predilección a los más débiles, los que se encuentran en las panzas de las mamás, las que esperan ese don sagrado y, por lo tanto, se han constituido en santuarios de la vida naciente.

A partir de este irrenunciable y «no negociable» derecho a nacer, como nos enseñó el Papa Benedicto XVI, no podemos desconocer que la defensa de la vida debe extenderse a todas las for-mas de agravios y atropellos que vulneran la dignidad de las personas, comenzando por los más pobres de los pobres, que son los enfermos sin la debida atención, en especial, los que están en los hospitales y a quienes nadie visita, y los que terminan sus días solos en la calle; los niños y jóvenes afectados por el cruel y nefasto negocio del narcotráfico, cuyas víctimas son los que se ubican en los márgenes de la vida, perdiendo afectos familiares, estudio, trabajo y, lo que es peor, la libertad para decidir su camino, y no son pocos a los que la droga mata; las víctimas de la trata de personas en todas sus formas humillantes; los que no se sabe nada de sus vidas, ausentes de sus familias; los ancianos olvidados que sufren en silencio la soledad y el abandono de sus familiares. Defender la vida significa también oponerse a todas las formas de corrupción social y privada, que son una «la-cra humana», porque nada atenta más contra las vidas y el progreso de todos los argentinos, con sus terribles consecuencias de postergación, pobreza, falta de trabajo digno e igualdad de posibilidades para progresar, etc.

En estos días, la Iglesia Católica que camina en Buenos Aires, mira sobre todo la vida de los niños y jóvenes en los barrios más humildes de esta gran ciudad, donde las adicciones hacen estra-gos y castiga a los más desprotegidos, robándoles el futuro y la esperanza; es a ellos a los que con-vocamos con un mensaje esperanzador con el lema: Abrazate a la vida.

Nos alegra mucho saber que la causa de la vida, la que recibimos como don sagrado, ha reunido a hombres y mujeres religiosos, de distintos credos y confesiones. Nos sumamos a todos los hombres y mujeres de fe y de buena voluntad que quieren la vida para sí y la defienden para los demás. Dios, creador y fuente de la vida, bendiga cada paso de su testimonio y les conceda el con-suelo de los bienaventurados.

Cordialmente

*Mario Aurelio Cardenal Poli

*Joaquín Mariano Sucunza;  Enrique Eguía Seguí;
*Juan Carlos Ares; Ernesto Giobando;
*Alejandro Daniel Giorgi; José María Baliña







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